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viernes, 23 de octubre de 2009

Peirone patea el tablero del PJ y busca competir a Perotti en 2011

Esta imagen la vimos muchas veces. ¿Será ésta la ruptura final?

[Publicado el miércoles en Cruz del Sur
conseguilo en los kioscos de revistas]


"Tengo una seria intención de volver a la Intendencia. Esto está claro. Quiero muchísimo a mi ciudad y en los ocho años en que estuve he tratado de darle lo mejor que podía, y siempre respeté claramente las tareas que otros han llevado a cabo". Las palabras las dijo el diputado provincial Ricardo Peirone a radio La Red, en una caliente entrevista donde exhibió sus intenciones de ser el sucesor de Omar Perotti en la intendencia de Rafaela. Y aunque ambos líderes del PJ alternan el poder desde 1991, esta vez la mnovida no es producto de un acuerdo, sino de un enfrentamiento que lleva varios años.

Nunca fue un secreto que desde 2003 la distancia entre Perotti y Peirone es cada vez más grande. Cuando el primero regresó al Poder Ejecutivo luego de dos períodos a cargo de su aliado, desactivó cada una de las obras emblemáticas realizadas en ocho años, marginándolo del PJ y restándole influencia. De este modo, en las últimas primarias, Peirone comandó la primera interna en 18 años, lo que le arrebató a Perotti un tercio del PJ local, debilitando sus planes para convertirse en el candidato del peronismo en la batalla por la gobernación de Santa Fe.

La herida volvió a abrirse con el proyecto privado -respaldado por el oficialismo- para demoler el Museo de Artes Urbano Poggi para abrir camino a un shopping. Esto enfureció a Peirone, quien no sólo inauguró el museo, sino que donó pinturas de su autoría para componer el patrimonio. Y el rechazo al proyecto es el estandarte de una batalla que el diputado piensa librar, ya sea dentro o fuera del PJ. En su entorno hablan de formar un partido propio para reunir al peronismo disidente, disperso entre múltiples vecinalismos, y al mismo tiempo, seducir a los opositores no peronistas, que también se encuentran atomizados. En ese marco, fuentes cercanas a Peirone revelaron a Cruz del Sur que el diputado ya habría dialogado, a través de un fiel colaborador, con el concejal vecinalista Víctor Fardín, con quien comparte más de un vínculo político.

Mientras tanto, el perottismo mantiene un mutismo asombroso. Se sabe que hay pocos nombres que tengan la venia de Perotti para competir en 2011, cuando el oficialismo deberá contar con un candidato fuerte que pueda evitar más diásporas. Dentro del PJ, el concjeal Luis Castellano -ganador de las últimas elecciones- es quien tiene las credenciales para convertirse en el candidato del oficialismo. Sin embargo, otras voces que hablan de renovación, señalan al Presidente del Centro Comercial e Industrial de Rafaela, Oscar Parra, como un posible candidato para suceder a Perotti. El perfil de Parra surge como ideal para continuar lo realizado por Perotti, ya que viene de una tradicional familia peronista y es un empresario respetado dentro de la comunidad.

Mientras tanto, el Frente Progresista Cívico y Social comenzó a moverse a raíz del lanzamiento de Peirone, buscando instalar al concejal Germán Bottero como posible candidato. Aunque a este radical frentista le sobran credenciales -y él mismo reconoció a Cruz del Sur su deseo convertirse en mandatario municipal- todo indica que dentro de la coalición todavía no hay definiciones, y que su nombre salió a la luz sólo para no perder espacio en el debate sobre el tema frente a la prematura movida del PJ.

martes, 1 de septiembre de 2009

Perotti, el equilibrista

Omar, un DJ con dos bandejas.


Desde sus comienzos en la política, allá en los años ´80 de la mano del reconocido justicialista Jorge Giogetti, Omar Perotti practicó el arte del equilibrio como nadie supo hacerlo en su zona de influencia. Y es por eso que el tres veces intendente de Rafaela hoy puede respaldar una posible candidatura de Carlos Reutemann a la presidencia del país, como ayudar a fortalecer al kirchnerismo en la región, de la mano del ministro de Planificación Federal Julio De Vido.
Mientras que en las últimas elecciones legislativas, el rafaelino trasladó todo su caudal de votos al reelecto Senador Reutemann, su relativamente reciente amistad con la mano derecha de Néstor Kirchner -a quien suele llamar simplemente “Julio” en la intimidad- ya está rindiendo frutos, obteniendo la tan ansiada conversión en autovía de la ruta 34 y, al igual que su par sunchalense Oscar Trinchieri, las 30 cuadras de pavimento financiadas por el Gobierno nacional, como premio por su lealtad.

Es que Perotti no hace más que aprovechar la fuerte interna del PJ para traer agua para su molino. Sus sueños de suceder a Hermes Binner en la gobernación lo llevaron a acordar con un Reutemann que lo necesitó para ganar las elecciones, ya que los cuadros de “Lole” no garantizaban el inédito caudal de votos que podía aportar Perotti. Aunque en los entornos de ambos confirman que no hubo ofrecimiento ni pactos cerrados, lo cierto es que los perottistas empujan al ex corredor con el afán de que su jefe se transforme en el “salvador” del herido PJ santafesino y recupere la tan asniada gobernación gracias a una imagen en alza y una gestión de fuerte impronta conservadora y desarrollista en Rafaela.

Por otro lado, su pertenencia a la “mesa chica” del justicialismo nacional en tiempo de Néstor Kirchner, su aval explícito e incondicional para las movidas anti-agrarias del santacruceño y su obediencia debida a la causa kirchnerista durante tantos años al fin rinde sus beneficios, y le permite a Perotti cortar el lazo que lo ata a la gobernación socialista, y cumplir su anhelo de que una línea directa con el Gobierno nacional sea suficiente para conseguir un puñado de obras que lo mantengan con la popularidad intacta y, por lo tanto, su invaluable paquete de 18 mil votos, la carta de presentación indispensable para “existir” en el mapa de la política argentina.

De este modo, el titular del Ejecutivo rafaelino sueña con eludir pronunciarse por un favorito en la interna del justicialismo nacional y proyectarse lejos luego del fin de su mandato, ya sea a Buenos Aires de la mano Kirchner o a la gobernación santafesina en caso de que Reutemann se animara a largar la carrera presidencial. Aunque el camino tiene muchos obstáculos, Perotti sabe que la obediencia al “doble comando” que hoy ostenta el PJ le redituará algún tipo de beneficio, inclusive algún cargo legislativo, a los que el intendente les tiene resquemor -fue diputado dos años y renunció- pero que bastan para continuar perfilándose como cuadro de proyección.

Mientras tanto, busca apoyo constante en las instituciones intermedias rafaelinas, y crea organismos que legitimen sus medidas de gobierno tendientes a controlar con puño de hierro una ciudad que es su principal plataforma electoral, y que espera le responda cuando sea necesario. Perotti teme volver a cometer un error como el del año pasado, cuando firmó un comunicado del PJ acusando al sector agrícola de “agorero y golpista”, que le hizo perder -por poco tiempo- el respaldo de sus colaboradores en la Sociedad Rural y otras entidades agrarias que representan al electorado conservador que respalda a Perotti desde sus inicios.

Así, el mayor equilibrista de la Perla del Oeste continúa su camino por la cuerda que tiene, de un lado, a un Kirchner desesperado por recuperar viejas alianzas que lo fortalezcan para el 2011, y por el otro, a un Reutemann que precisa de la lealtad de los intendentes santafesinos para ganar las batallas políticas tanto contra Binner como contra el propio Kirchner. Para Perotti, el equilibrio es un oficio que conoce y, por ahora, le renta. ¿Podrá ser empleado de dos jefes por mucho tiempo?

jueves, 20 de agosto de 2009

¿El regreso del bipartidismo?


Duhalde volvió y dijo "one ring to rule them all"


Después de casi dos décadas de su extinción, se cumplen los vaticinios de especialistas que auguraban su regreso, y el bipartidismo parece querer regresar a la política argentina. El Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical, dos sellos que parecían empezar a perderse en la historia, regresan con una fuerza renovada de la mano de figuras carismáticas que los representan, algunos viejos nombres que se reciclan, otros más nuevos, al menos para el ámbito nacional.

Por un lado, el PJ se reagrupa luego de muchos años de fragmentación que parecía irrecuperable. Y Eduardo Duhalde hizo valer las credenciales de socio vitalicio y, a su regreso de un extenso viaje por Europa, volvió y se dispuso a reordenar un partido que parecía dilurise entre el vasto tejido de alianzas que el peronismo supo construir para sostener el kirchnerismo, una fuerza que como, bien reconoció su inspirador, Néstor Kirchner, no "existe", ya que nació con el gobierno del santacruceño y, sin dudas, languidecerá con el fin de la gestión Fernández. El ex Gobernador de Buenos Aires tenía desde hace tiempo en su mente un esquema bipartidista, y comenzó a ordenar las fichas en el tablero político para que así suceda, al punto que él mismo eligió a su rival.

Existen varios "presidenciables" dentro del PJ. Duhalde, por supuesto, es uno de ellos, ya que habiando ocupado los dos cargos del Ejecutivo y haber quedado en la historia como un "piloto de tormentas", es una elección lógica con vistas a detener el temblor ocasionado por una sociedad crispada por un Kirchner confrontador al extremo. Daniel Scioli, presidente del PJ y Gobernador de Buenos Aires, tiene una larga trayectoria y supo ganarse el apoyo de sus pares gracias a su profunda capacidad de acuerdo con las fuerzas más diversas, sus medidas de gobierno conservadoras, y un carisma mediático que sólo puede competir con Carlos Reuteman, el Senador que lidera el peronismo santafesino y que no se decide a largar una carrera que no está seguro de salir victorioso, y juega a un testarudo juego de la Oca donde siempre se vuelve al inicio. La reciente desobediencia de Roxana Latorre, su principal aliada política, evidencia la debilidad del corredor en una puja política en la que hay demasiado en juego, pues viene de una ajustadísima victoria en Santa fe que no le permite derrochar recursos. Mientras tanto, parecen perder fuerza -aunque no intención- para el puesto otros "gordos" como Moyano, Felipe Solá, Das Neves, que a pesar de su permanencia en las segundas filas, continúan gravitando en la "mesa chica" como parte indivisible del armado que volvería a constituir el "sello PJ".

Por el otro lado, toma forma lo que algunos medios llaman un "panradicalismo", es decir, la Unión Cívica Radical sumada a partidos que lideran distritos pero no tienen estructura en Buenos Aires, donde se destacan el ARI, el PS (Partido Socialista) y el GEN. Mientras que los dos primeros se imponen en Tierra del Fuego y Santa Fe, el tercero tiene como su principal alfil a Margarita Stolbizer, quien disputa a Carrió el liderazgo de la Coalición Cívica, un fre
nte que se evidenció netamente electoralista ya que no parece sobrevivir a las legislativas del 28 de junio.

Aquí los "presidenciables" son dos, pero donde el justicialismo se debate entre figuras de similar tenor político, en la oposición, Cobos toma la delantera y parece imponerse con el apoyo de los principales referentes de la UCR, mientras que Carrió debe fundar su propio partido para tener un sello institucional que contenga su particular forma de hacer política. Detrás quedan Hermes Binner, Martín Sabatella y Luis Juez, tres líderes opositores distritales que tienen cualidades de presidenciables, pero que por ahora se encuentran a la expectativa. Mientras Binner pone énfasis en alimentar su influencia en los municipios de su provincia, donde a su Frente Progresista le esperan unas reñidas elecciones municipales en septiembre, Sabatella busca traducir su experiencia en Morón en un proyecto para Buenos Aires y Capital Federal. Luis Juez, por su parte, no puede alardear de su ajustada victoria en las legislativas cordobesas y busca sobrevivir al constante embate de su archirival, el gobernador justicialista Juan Schiaretti, quien ya "borocotizó" al intendente de Córdoba Daniel Giacomino. La intransigencia de Pino Solanas es su principal fortaleza y, al mismo tiempo, la razón por la que no se lo incluye en la lista de presidenciables, ya que a pesar del ancho caudal de votos recolectados en Capital Federal, su incapacidad para tejer alianzas lo convierte en un verdadero "llanero solitario" perpetuo.

Es así como las elecciones del 28 de junio definieron el "tono" de las presidenciales de 2011. En las últimas legislativas, la derecha capitalizó un avance fundado en los múltiples errores del kirchnerismo, fuerza que supo agrupar a la izquierda progresista y quedó herida de muerte luego de la derrota en la Cámara de Senadores, en aquella histórica votación de la resolución 125 que cambió el rumbo político del fin de la década. De este modo, referentes de la derecha de ambos partidos (Duhalde, Reutemann, Scioli por el justicialismo, y Carrió, Cobos y Stolbizer por la oposición) desplazaron de la lista de favoritos a progresistas de larga data como Binner y Sabatella, que a pesar de exhibir gestiones transparentes en sus distritos y plataformas desarrollistas a prueba de balas, todavía son frutas a las que les queda un tiempo de maduración.

Todo indica que las presidenciales de 2011 serán una batalla de la derecha, donde el electorado prefererirá candidatos moderados, que priorizen la previsibilidad económica por sobre las medidas populistas, donde se premien los acuerdos por sobre la confrontación, y donde se opte por un férreo conservadurismo por sobre el progresismo, que deberá esperar una nueva oportunidad para ser protagonista del cambio político y social que necesita la Argentina.


Julio Cobos, analizando qué hará con el espacio extra que tiene la oficina de la Presidencia.